BLANCPAIN: LOS SECRETOS DEL MAR

Una misión: Dar a conocer los ecosistemas marinos más profundos de la costa francesa en el mediterráneo. El protagonista: el naturalista marino y fotógrafo subacuático francés Laurent Ballesta, jefe de la quinta expedición Gombessa: planeta mediterráneo. La firma relojera suiza Blancpain se sumó un año más a esta nueva aventura.


Laurent Ballesta es fotógrafo y biólogo, el ganador más joven del premio Buzo de Oro en el festival internacional de la imagen submarina de Antibes, Francia. Es autor de 13 libros dedicados a la fotografía submarina.

El fondo del mar es un mundo por descubrir y Laurent Ballesta se ha propuesto hacerlo. Su amor por el océano y la ciencia lo ha llevado a superar los límites del buceo. En el 2013 comenzó una serie de exploraciones conocidas como expediciones Gombessa. La iniciativa recibió el nombre común con que se le conoce al celacanto, un pez que se creía extinto hasta que en 1938 se capturó el primero en las Islas Comores, al sureste de África. La primera expedición Gombessa en el 2013 tenía como objetivo ir en busca de este ejemplar. Ballesta lo logró. Estas travesías son el homenaje a los tres valores que representa el pez: un misterio científico, un desafío de buceo y la promesa de imágenes sin precedentes.

Desde ese momento, Ballesta plantea un enigma para cada viaje. Y este año el objetivo es descubrir los secretos del mar Mediterráneo. Sus arrecifes coralinos son puntos críticos de biodiversidad que se encuentran entre 80 y 120 metros debajo de la superficie, en la zona crepuscular, a la que penetra menos del 1% de la luz solar. Hasta ahí llegó con su equipo.

El plan exigía 28 días de exploración durante el mes de julio con la intención de investigar la mayor cantidad de lugares, permaneciendo entre uno y dos días en cada área. Se cubrió una distancia de 300 kilómetros de costa, desde Marsella hasta Mónaco, divididos en cuatro zonas, cada una con sus propios desafíos.


El equipo que trabajó desde la superficie estuvo compuesto por 20 personas, que se encargaron de los equipos y del procesamiento de los datos.

EXPEDICIÓN ÚNICA
Este año se desarrolló una aproximación entre el buceo de saturación y el buceo autónomo de circuito cerrado, algo nunca hecho. La inmersión de saturación permite a los buzos profesionales trabajar en obras submarinas conectados a la superficie por un cordón que les proporciona gas respirable y les permite comunicarse. La inmersión es teóricamente ilimitada, pero solo pueden moverse pocos metros alrededor de su área de trabajo. En cambio, el buceo autónomo otorga libertad de movimiento, pero una estricta limitación de tiempo: tras unos minutos a gran profundidad, es necesario realizar varias horas de descompresión para disminuir los riesgos.

La combinación de estas dos técnicas hizo que por primera vez no se efectuara la descompresión durante la expedición, sino solo una vez al final de la misión y durante cuatro días. Así, Laurent Ballesta y sus tres compañeros, Antonin Guilbert, biólogo marino; Thibault Rauby, instructor de buceo experto en tecnología marina; y Yanik Gentil, buzo y camarógrafo acuático, realizaron exploraciones de hasta ocho horas al día para alcanzar sus objetivos, apoyados por un equipo de especialistas.

Las fotografías de Laurent Ballesta retratan entornos inhóspitos y acercan a las personas a universos únicos. En un momento crucial, en el que la evidencia del cambio climático y la extinción de especies nos hacen replantear prioridades mundiales, el descubrimiento de nuevos territorios ofrece un mensaje de esperanza. Algo con lo que Blancpain ha comulgado desde siempre, gracias a su fuerte conexión con el mar desde el lanzamiento del modelo Fifty Fathoms en 1953, el primer reloj moderno para bucear.

La filosofía de la marca la ha llevado a apoyar a Gombessa desde sus inicios. Ha fundado, además, el Blancpain Ocean Commitment para brindar patrocinio a diversas expediciones científicas, proyectos de exploración oceanográfica y la producción de libros y películas. Para la marca, las personas solo respetan y protegen lo que aman, y solo aman lo que conocen. Por eso, busca que cada vez más personas se identifiquen con las maravillas de nuestro entorno. Al igual que en expediciones anteriores, el recorrido de Gombessa V será tema de un documental, una exposición y un libro, que en el 2020 revelarán los logros de estos apasionados exploradores.


Los cuatro buzos contaron con una cámara con la que pudieron grabar, tipo diario, sus emociones o pensamientos sobre la expedición.


La expedición exige dos años de preparación. Gombessa V exploró el mar Mediterráneo, desde Marsella hasta Mónaco, en 28 días. A la derecha, el pez celacanto, un misterio de las profundidades.

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