CARTIER: PERFECCIÓN QUE EVOLUCIONA

Revelar la belleza donde quiera que se encuentre, una idea primordial en la historia de Cartier, que dio como resultado el nacimiento de Baignoire. Un reloj en forma de óvalo, delicado y único, que apareció para revolucionar el mundo del diseño.

Descubrir en los objetos ordinarios la fuerza de un diseño relojero lleva a Cartier a pensar en innovaciones únicas. La evolución no es solo una posibilidad, es un camino a seguir. Ni redondo ni cuadrado ni rectangular. La respuesta estaba en el óvalo. Así, la alta relojería de Cartier desarrolló un nuevo modelo que se convertiría en objeto de culto de la marca y de una época.

El modelo Baignoire invita a través de sus curvas a un mundo sofisticado. Si la palabra Cartier nos remite al lujo, Baignoire nos conduce a la vanguardia, algo que buscó la marca desde que fuera fundada en 1847.

La historia del óvalo se remonta a 1910, cuando empieza a aparecer ese esbozo en los diseños. Pero es en 1912 cuando todo cambia. Louis Cartier se enfrenta a las formas tradicionales y decide alargarlas: dos líneas paralelas cerradas por dos curvas fueron el resultado de esa búsqueda por crear algo extraordinario. La silueta de una bañera surge en la nueva forma y es así que el nombre de este objeto cotidiano empieza a ser parte de la historia.

El modelo Baignoire no ha dejado de evolucionar. Transformación sin perder la esencia, una norma de la casa Cartier.

A finales de los años cincuenta aparece el óvalo que hoy conocemos, con una esfera en la que cobran protagonismo los números romanos o árabes, y un borde de godrons de oro. En los años sesenta se reinventó: nacía Baignoire Allongée, de formato extragrande. Llamativo y extravagante, pero sin perder elegancia.

UN GESTO CREATIVO

El reloj Baignoire está completamente renovado y rinde homenaje a la versión de 1958. Ahora, su correa es más estrecha, los números han sido reinterpretados sobre un fondo de arena plateada integrado en el volumen de la caja y es hermético hasta 30 metros. Sigue siendo una pieza artística, solo que más deslumbrante en sus versiones de oro amarillo u oro blanco con diamantes engastados. El refinamiento llega hasta los rincones que parecen ser invisibles.

Los nuevos modelos se presentan en tres tamaños: pequeño, mediano y extragrande, gracias a la presencia del Baignoire Allongée. Las correas de piel son de distintas tonalidades y, en algunos, la caja y el brazalete están en-gastados con diamantes.

Si bien vive nuevos aires, el Baignoire no tiene época ni es solo una tendencia. Este reloj es el lenguaje de la libertad.


Maxi Oval, reloj de pulsera de 1969, de oro con cabujón de zafiro y correa de piel.

En ambas imágenes, el modelo Baignoire Allongée engastado con diamantes. Los números romanos son un signo distintivo de esta colección.

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