CIRCUS: LA MIRADA INTERIOR

Conversamos con Daniel Olivo, dueño del salón Circus, sobre cómo enfrentará los nuevos desafíos de atención y seguridad. Además, reflexiona sobre la búsqueda constante de la individualidad como vehículo para encontrar la belleza propia.


Daniel Olivo, dueño de Circus Salón, especialistas en cambios de look y corrección de color.

Daniel Olivo es estilista desde hace más de 20 años. Llegó al Perú desde Brasil hace cinco junto a su esposo y socio Smith Briones, y este año decidieron abrir Circus Salón. “Quería que la peluquería fuera novedosa, divertida, donde yo no fuera el único protagonista. Por eso, ideamos el concepto del circo, no como un entorno infantil sino rescatando el espíritu lúdico, donde cada estilista es la estrella. Además, nuestros servicios toman demasiadas horas y no queríamos un ambiente frío ni un lugar donde las clientas estén siempre rígidas”, cuenta Olivo.

En marzo, como todos los negocios de su rubro, tuvo que cerrar por el estado de emergencia. Al pasar las semanas y ver que la situación no tenía una fecha de reactivación, empezó a trabajar en los protocolos de bioseguridad para así conseguir el permiso de operación cuando la cuarentena terminara. El salón se adapta para cumplir con el distanciamiento social obligatorio, pero sin dejar de lado el carácter cálido y la atención en los detalles, pues a diferencia de otros salones tradicionales, en Circus el tiempo no es importante, lo fundamental es que a través de un cambio de look cada persona encuentre su belleza interior.

Los salones de belleza son uno de los negocios que se han transformado en esta coyuntura, ¿cómo afrontas el reto?
Ha sido un periodo de mucha reflexión sobre la nueva forma de operación, sin dejar de lado la preocupación por nuestro equipo. Lo afronto de la mejor manera, maximizando mi creatividad y sin perder nuestro hilo conductor que es brindar un servicio legítimo con las precauciones para cuidarnos y cuidar a nuestros clientes.

Todo se modifica después de grandes crisis.

¿Crees que la forma en que la mujeres se relacionan con la belleza cambiará?
Lo que cambiará es la forma en que trabajamos. El acercamiento físico a través de un abrazo a nuestras clientas hasta el servicio básico de lavar y secar el cabello que antes se hacía sin guantes. Hoy, al tener que usarlos, las sensaciones serán distintas. La belleza seguirá siendo indispensable para el bienestar psicológico, ser parte de eso y brindar un espacio que permita olvidar por un momento los tiempos complicados será la manera más inspiradora de reinventarnos conscientemente.

¿Cuáles son los protocolos para el cambio? ¿Tendrán los mismos servicios?
En principio, cabe precisar que tenemos todo un protocolo para afrontar y asegurar nuestro trabajo de manera segura. Nos hemos asesorado con especialistas y hemos trabajado un documento que fue presentado al MINSA: mantener la distancia, usar mascarillas y guantes, contar con termómetro de temperatura tanto para nuestro personal como para la cliente e incluir a una enfermera como parte de nuestro staff. Por otro lado, estamos ansiosos de poder brindar a nuestros clientes todas las nuevas tecnologías y herramientas que adquirimos durante esta cuarentena, desde cursos hasta productos nuevos de temporada.

Hace cinco años apostaste por el Perú y dejaste una vida cómoda en Sao Paulo. ¿Cómo lo decidiste?
En uno de mis últimos viajes por vacaciones a Lima decidí que quería vivir aquí. Cuando recién llegamos pasé por momentos difíciles, como cualquier migrante. Los dos primeros años fueron duros. Yo tenía una vida estable en Brasil, pero tenía el deseo de cambiar, ya no quería hacer lo mismo y el impulso final fue el amor. Cuando migras tienes que adaptarte a una realidad, el choque cultural fue muy grande.

¿Cuál fue el momento clave para que todo empezara a mejorar?
Lo que cambió todo fue llegar a trabajar a América Televisión. Soy responsable de los cambios de look de los artistas. Además, también trabajo el estilo de los personajes de las novelas. Cuido, junto a los chicos del salón, de más de 30 artistas.

¿Cómo es dirigir un salón de belleza?
Trabajo con personas de muchas nacionalidades y siempre les hablo de superación personal. Que no se avergüencen de migrar, vergonzoso sería estancarse y conformarse. Los motivo a seguir creciendo. Empleo a casi 40 personas. Siento una preocupación muy grande porque consigan una mejor calidad de vida. Mi idea es siempre empoderarlos, que sientan que no es un empleo más. Al ser representante de una marca de belleza, tengo la oportunidad de ofrecerles capacitaciones. Y esa educación los hace crecer técnicamente.

¿De dónde viene esa búsqueda por empoderar a los demás?
La vida enseña. Es importante trabajar con personas de pensamiento positivo. Cuando llegué al Perú sentía que muchos profesionales del rubro de la belleza trabajaban por obligación, no por vocación. Somos artistas, tiene que venir de dentro. Quiero que se sientan parte de algo. Los brasileros somos siempre muy espontáneos, abiertos, sangre fuerte. Aquí sentía opresión. Me decían señor Daniel y yo les pedía que me dijeran solo Daniel. El respeto no está en la palabra señor, está en la actitud diaria. Para que ellos no sufran prejuicios necesito empoderarlos.

Desde afuera puede parecer que tener una peluquería es fácil.
Se cree que abrir una peluquería es poner productos, decorar bonito y ya está. Hoy las personas buscan experiencias, una atención personalizada, no quieren ser una más. Antes de cualquier servicio, conversamos con nuestros clientes sobre sus gustos o sus rutinas de belleza para llegar a un acuerdo. Podemos crear cortes que luego tomarán una hora para arreglarse en casa, pero si no tienen tiempo tenemos que respetarlo.

¿Qué es para ti la belleza?
Es no seguir patrones. La belleza es individualidad. En las paredes del salón no hay imágenes de modelos. No quiero que existan comparaciones ni que me pidan ser igual a la chica de la foto o de la revista. Mi preocupación es que todas las personas que vengan encuentren su belleza natural.

Muchas personas buscan referentes en redes sociales.
Y eso genera frustraciones. Nadie es igual a nadie, ahí es cuando anulan sus personalidades. Aquí, las personas tienen la libertad de ser ellas mismas y de encontrar su propia belleza. Por ejemplo, si no quieres cubrir tus canas, te ayudo a encontrar un estilo con ellas. Si no quieren ser rubias, pues que no lo sean. Y así con todos los estilos. La tendencia es una referencia, pero no es algo que se tiene que hacer sí o sí. Dentro de la moda se pueden crear estilos propios. Todas tienen que buscar lo que resalte su propia belleza sin que nadie las juzgue. Nadie tiene que seguir los patrones para ser aceptada. Buscamos personas únicas.

“LA BELLEZA ES INDIVIDUALIDAD. EN LAS PAREDES DEL SALÓN NO HAY IMÁGENES DE MODELOS. NO QUIERO QUE EXISTAN COMPARACIONES”.

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