LALIQUE: ESCULTURAS MÁGICAS

Dicen que su fundador, René-Jules Lalique, fue el inventor de la joyería moderna. Su legado abarca piezas que evocan el brillo, las maravillas del cristal y las líneas que exploran la perfección.

Antes de convertirse en una marca, Lalique era el apellido de un artista francés, René-Jules Lalique. Este hombre, aprendiz de joyero, conoció las técnicas, ganó reconocimiento como diseñador independiente y abrió su primer taller en 1885. Luego, entró en el negocio de la cristalería y la decoración, y fue un éxito. Su deseo era “crear algo que jamás haya sido visto”. Y sus colecciones de joyas cumplen esa consigna.

Una de las más celebradas es Aréthuse, un homenaje a la Ópera de París, que entrega un set de seis joyas en oro vermeil -plata chapada- y en vermeil rojo. Son un reconocimiento a las historias contadas en el escenario, a su lago subterráneo (diseñado por Charles Garnier) y al icónico color del hall. Además, y por primera vez, la propuesta se presenta en cristal negro con acabado satinado pulido y engastado en oro vermeil. El motivo principal es un cuadrado perfecto que retrata la máscara de una mujer rodeada de peces y resalta por la compañía de semicírculos en resina roja. Una fiesta para los sentidos.

LOS LOCOS AÑOS 20

De inspiración art déco, estas piezas le dan una nueva vida a los diseños de 1927 y 1928 de René Lalique. Son joyas de cristal esculpido que incorporan nuevos colores y se manifiestan como un tributo a las flappers, famosas mujeres modernas de aquel periodo. Se luce la plata en contraste con el cristal negro y la resina blanca, y el oro amarillo de 18 quilates en un mix con cuentas de cristal esculpidas y de estilo mármol.

FANTASÍA SIN LÍMITES

En la propuesta Cabochon el protagonismo se lo roban los anillos, basados en un diseño de 1931 de René Lalique. Actualmente, son íconos de la joyería moderna y tienen una paleta de hasta 18 colores. Su esencia es minimal, elegante y representa el know how de la firma. Uno de los tonos más recientes es el verde profundo. Dependiendo de la luz, sus reflejos se tornan entre grises y bronces. Un plus.

PARA ELLOS

Los gemelos son accesorios que aportan mucho estilo y los de Lalique están adornados con cristales. Se presentan en diez variedades, en dos acabados de cristales (brillante satinado y pulido) y en los tonos claro, azul, ámbar o negro. Por cierto, es todo un reto lograr que el color negro luzca brillante, no opaco, pero Lalique lo consigue. El diseño es fuerte, con motivos como el de la mujer de Aréthuse o los que hizo Lalique entre 1925 y 1931 para la tapa de los radiadores de los mejores automóviles de la época. Pequeños detalles para acompañar los looks más especiales.

NEW IN

El Flexible bangle es un brazalete abierto en plata presente en varias colecciones: Cabochon, Aréthuse, Muguet. ¿Por qué? Por su versatilidad. En la propuesta Cabochon se encuentra en una paleta vibrante que va desde el rojo al azul capferrat; en la colección Aréthuse se luce con el motivo de la mujer rodeada de peces en acabado satinado y cristal pulido; y en la colección Muguet va con lirios de los valles en cristal transparente brillante. ¿Consejo de estilismo? Lleva varios a la vez.

RAYAS Y VOLÚMENES

Una propuesta basada en un motivo geométrico tallado con rayas. Muy art déco. Lleva el nombre Style 1925 por el año en que se realizó la International Exhibition of Decorative Arts in Paris, que consagró este estilo decorativo. Se trata de joyas para tenidas casual chic hechas en cristal transparente satinado o colorido brillante, como el azul con plata o el gris con chapado en oro. El brazalete azul eléctrico es un statement por sí mismo. En los anillos, aretes y brazaletes, el motivo geométrico juega con un cabujón de resina negro. Para un look asimétrico, la apuesta tiende al arete oversized, que se lleva solo. Un must have.

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