OMEGA: LA HUELLA DE UNA MARCA

Las historia de la casa estará al alcance de todos. El nuevo Omega Museum es una experiencia interactiva única.


Un mapamundi en el suelo ofrece la hora exacta de diferentes lugares del globo. Izquierda. Una superficie lunar permite explorar la historia espacial de Omega. Videos, fotos, tecnología de la NASA y las diferentes versiones del Moonwatch ayudan a seguir la línea cronológica.

Los museos son como templos que buscan trascender en el tiempo y el espacio. Podrán pasar muchos años, pero el legado que albergan seguirá cautivando a quienes pisan su suelo. Uno de estos espacios está dedicado enteramente a una marca de relojes: el Omega Museum de Biel, en Bienne Suiza. Considerado como el más antiguo dedicado a una sola casa relojera, se exhibían en él desde el banco que usó Louis Brandt, su fundador, en 1848, hasta las piezas que usó la NASA en sus alunizajes.

El tiempo ha pasado y la herencia ha aumentado, por lo que crear un espacio más adecuado era una obligación. Por ello, se inauguró el nuevo y moderno Omega Museum, en la Cité du Temps, el campus de Swatch Group/Omega en Biel, Suiza. El museo es parte de un edificio de acero, vidrio y madera, diseñado por el galardonado arquitecto japonés Shigeru Ban.

En este espacio interactivo, el viaje al corazón de la marca y el recorrido por sus grandes logros empieza cuando los visitantes admiran en el suelo un enorme mapamundi con las lecturas digitales de la hora exacta en diversas partes del globo. La experiencia empieza a sentirse real.


Una pista de atletismo de 9 metros equipada con tecnología de cronometraje oficial.

EL CORRER DE LOS AÑOS

Un museo dedicado a la relojería debe conectar con el pasado, el presente y el futuro. Por ello, en el área llamada Historia del tiempo se puede contemplar un video de 360° que grafica la labor de los ingenieros obsesionados con la precisión, a través de un repaso al inicio de la creación de los primeros calibres hasta los movimientos más modernos.

Omega también sorprende con su pista de atletismo de nueve metros equipada con tecnología que ofrece un cronometraje oficial. En ella, los visitantes podrán correr y obtener una photo finish de su llegada a la partida, claro está, captada por la cámara Omega Scan’O’vision Myria, capaz de registrar hasta 10 000 imágenes digitales por segundo.

En la sección Historia de ella, se exhibe el compromiso de la marca con la mujer desde hace más de 100 años. Es así como el visitan-te conoce la evolución de la relojería femenina brindada por la marca desde los primeros Lépine colgantes, pasando por la concepción del Ladymatic de 1955, el primer reloj pulsera automático femenino de la casa.


Un brazalete de acero de 50 metros de largo compuesto por 64 ventanas revela parte de la historia de la marca.

AL INFINITO Y MÁS ALLÁ

El Speedmaster Moonwatch se convirtió en 1965 en el único reloj cualificado por la NASA para sus misiones espaciales tripuladas. Este aporte no podía dejar de contarse. Se ha dispuesto para ello una superficie lunar en el suelo, además de un lunar rover. Los videos, las fotos y el acceso a tecnología de la agencia espacial estadounidense muestran también las diferentes versiones de este reloj, el primero que llegó a la luna en 1969.

Pero la marca no solo ha estado presente en exploraciones espaciales, también en misiones de espionaje. Al menos, en el cine. Esta historia empezó cuando la firma vistió la muñeca del James Bond interpretado por Pierce Brosnan en la cinta GoldenEye, de 1995.

Siguiendo con el recorrido, otro de los puntos atractivos es poder ingresar a un gigantesco Speedmaster que revela el funcionamiento interno del famoso Escape Co-Axial de 1999. Es posible caminar y descubrir el movimiento de este reloj, mientras una película de proyección mágica reproducida constantemente acompaña en la explicación.

En el Omega Museum, los visitantes pueden ser parte de la historia y entender la importancia de una pieza de ingeniería. Coincidiendo con la inauguración del nuevo museo, Omega ha creado un hashtag en Instagram, #OMEGAMuseum, y el servicio online Extracto de los Archivos totalmente actualizado. Todo ello para hacer más emocionante este gran viaje de aventuras, historias y tecnología.


Es posible ingresar al interior de un reloj gigante, como el Speedmaster, para conocer su funcionamiento.


En 1932, Omega se convierte en la primera casa relojera en cronometrar los Juegos Olímpicos en su totalidad.


Omega y el agente James Bond mantienen una relación desde el estreno de GoldenEye, en 1995.

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