PLACERES: TESOROS DE LA HISTORIA

Turquía es un país con un pasado fascinante. Fue el hogar de grandes imperios, como el romano, el bizantino y el otomano, y también uno de los primeros asentamientos de la cristiandad. Esta mezcla cultural ha dejado innumerables vestigios arquitectónicos y artísticos de increíble belleza. En esta edición de Placeres, le presentamos solo algunos ejemplos de la riqueza histórica que encontrará cuando visite las ciudades Estambul y Capadocia.

SANTA SOFÍA Y MEZQUITA AZUL

Las dos mezquitas más hermosas e importantes de Estambul se ubican una frente a la otra, separadas tan solo por un jardín, en pleno centro de la ciudad.

Santa Madre Sofía es la más antigua. Desde 306 hasta mediados del siglo XV, fue una catedral cristiana ortodoxa, y católica por un breve período de tiempo. Luego de la conquista de Constantinopla por el Imperio otomano en 1453, el sultán Mehmed II la convirtió en la mezquita de Ayasofya, y mantuvo esa función hasta 1931. Quienes la visiten podrán contemplar su inmensa cúpula, que constituye un hito de la arquitectura bizantina, así como uno de los más bellos mosaicos del arte bizantino, que data de finales del siglo XIII, el cual representa a Cristo Pantocrátor.

Por su parte, la mezquita Azul o del Sultán Ahmed es bastante posterior. Se construyó entre 1609 y 1616. Según la leyenda, el sultán Ahmed I la concibió para competir con la belleza de Santa Sofía. Es una de las cinco mezquitas de Estambul con seis alminares o minaretes (las torres de las mezquitas). De hecho, cuando se edificó, solo la mezquita de la Kaaba, en La Meca, la más importante del mundo musulmán, tenía la misma cantidad de alminares. En su diseño, combina elementos bizantinos de la cercana Santa Sofía con los de la arquitectura islámica tradicional.

La mezquita Azul mantiene su función religiosa: el ingreso es gratuito, pero todos deben entrar descalzos, y las mujeres deben cubrirse el cabello. Santa Sofía, actualmente, funciona como museo, de modo que no es necesario quitarse los zapatos para ingresar, y la entrada tiene un costo.





PALACIO DE TOPKAPI
Se trata de uno de los principales atractivos de Estambul. El palacio se compone de varios edificios que albergan salas para diversas funciones, y está rodeado por cuatro patios. Situado sobre el Sarayburnu, un promontorio del distrito de Fatih, ofrece una espléndida vista del Bósforo que los visitantes disfrutarán.

El Palacio de Topkapı posee una gran importancia histórica. El sultán Mehmed II ordenó su construcción en 1459, la cual culminó en 1465. Fue el centro administrativo del Imperio otomano durante casi 400 años, hasta 1853, cuando el sultán Abdulmecid decidió trasladar su residencia al moderno Palacio de Dolmabahçe. Ahora Topkapı funciona como museo de la época imperial. En él, se exhiben armas y tesoros del Imperio otomano, antiguos utensilios de cocina, cristales, platería, porcelanas europeas y asiáticas, reliquias, pinturas y retratos de sultanes, así como vestimentas, alfombras y otros telares de la época.





PARQUE NACIONAL DE GÖREME
Este extenso parque de Capadocia se compone de una serie de valles que la magia de la naturaleza y la mano del hombre convirtieron en un lugar extraordinario. Lo primero que sorprenderá al visitante de este sitio catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO será el paisaje lunar (producto de la erosión) formado por cientos de rocas de varios metros de altura con formas diversas. La mejor forma de admirar estos valles es, sin duda, dar un paseo en globo. Quedará impresionado.
Los cristianos del período romano excavaron algunas de estas rocas a manera de cuevas artificiales y las convirtieron en monumentos, capillas, alcobas, almacenes e iglesias. Podrá visitar algunas de estas iglesias, como la de Santa Bárbara, la Iglesia de la Serpiente, o la Iglesia Oscura, y apreciar hermosos frescos que datan de los siglos XI y XII.





KARANLIK KILISE
La Iglesia Oscura de Capadocia, también conocida como Karanlık Kilise, fue construida en el siglo XI y es uno de los atractivos que se encuentran en el Parque Nacional de Göreme. Su nombre se debe a que, gracias a las pocas ventanas que tiene, recibe poca iluminación durante el día. Este factor ha ayudado a preservar los frescos que adornan sus paredes, maravillosos ejemplos de arte bizantino. Las imágenes, cuyos pigmentos conservan la intensidad de cuando fueron pintadas, son representaciones de las escenas más emblemáticas del Nuevo Testamento, como la Natividad, la adoración a los Reyes Magos y la traición de Judas.



Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *