VIÑA COBOS – FACUNDO IMPAGLIAZZO: EL ORIGEN DE TODO

La visión, calidad y pasión hacen de viña Cobos una experta en la producción de alta gama. A propósito de su vigésimo aniversario, conversamos con Facundo Impagliazzo, gerente de Viñedos, sobre el futuro de la bodega y la tierra como el sello inconfundible de sus vinos.

Llevan dos décadas de trabajo intenso para convertir los vinos mendocinos del Valle de Uco y Luján de Cuyo en los más destacados. Sus uvas de gran calidad resultan en bebidas complejas, elegantes y de gran sutileza; y el malbec, su cepa estrella, las coloca entre las top del mundo. La historia inicia con el estadounidense Paul Hobbs, uno de los más prestigiosos enólogos, que vio el potencial del terruño argentino cuando arribó a Mendoza en 1988.

Desde esa primera cosecha de Cobos Malbec en 1999, ¿de qué manera ha evolucionado la firma?
Nos basamos en el know-how, en la atención a los detalles y en el concepto de vinos de bloques. En un inicio no teníamos viñedos ni bodega. Luego, en el 2006, construimos la nuestra. Hoy nos proveen uva más de 30 productores y desarrollamos viñedos propios en diversos lugares. No solo hemos puesto al cabernet sauvignon o al chardonnay en lo más alto de nuestro portafolio, también hemos refinado nuestro estilo en busca de vinos más precisos. Pero hay cosas que se mantienen, como nuestra filosofía: hacer vinos elegantes, honestos, que representen el lugar.

Paul Hobbs expandió la cepa malbec en el mundo y logró que Viña Cobos sea una bodega de culto. ¿Sientes una gran responsabilidad?
Paul nos repite siempre que los vinos se hacen en el viñedo, por lo que es una gran responsabilidad para mí estar al frente del área. Lo tomo como un desafío constante. Creo que existen dos puntos fundamentales en nuestro trabajo: el primero, plantear un manejo diferencial que logre la mejor expresión de las uvas; el segundo, igual de importante, es construir un gran equipo. Todos deben saber que generan un impacto, deben sentirse libres de aportar ideas y querer lograr la mejor vendimia.

¿Cuáles son los planes para los siguientes 20 años de Viña Cobos?
Nos enfocamos en la sustentabilidad, en pulir cada etapa del proceso, en estudiar a fondo nuestros viñedos y, por qué no, en incorporar algunos más. Somos inquietos y estoy seguro de que surgirán cosas muy interesantes para el futuro. Por ejemplo, en la cosecha 2019 empezamos un proyecto en la Patagonia con el que estamos muy entusiasmados.

Llevas nueve años en Viña Cobos. ¿Qué has aprendido?
Prácticamente toda mi vida profesional. Paul ha sido un mentor silencioso y me ha transmitido su filosofía de trabajo. Tengo una visión muy enológica de la viticultura, es decir, en lugar de pensar en productividad y cosechar lo antes posible, como haría un buen agrónomo, pienso en el equilibrio y la madurez polifenólica. Esto hace que junto con Andrés Vignoni, enólogo de la bodega, estemos alineados. He aprendido a trabajar en equipo, a adaptarme a los cambios y a tener un gran respeto por las personas que trabajan en el campo, a entender las distintas realidades y valorar cada aporte.

¿Qué proporcionan las zonas de sus viñedos a sus productos?
Luján de Cuyo tiene suelos más profundos y con más arcilla, llueve menos y está protegida por la precordillera, por lo que es menos agresiva. Valle de Uco es una zona más extensa con subregiones diferentes. Al estar más cerca de la cordillera, y por su altitud, los suelos tienen mejor drenaje y alta proporción de piedras. En nuestra línea Bramare Appellation resaltamos las diferencias entre ambas. Por ejemplo, el malbec de Luján de Cuyo presenta un perfil de fruta roja, especiado, con notas mentoladas; en boca tiene buena amplitud y los taninos se perciben dulces. En el malbec del Valle de Uco se destaca la intensidad de los tonos violáceos, los aromas a fruta roja con notas florales y en boca tiene mayor estructura, es más vibrante. Tienen en común la tipicidad varietal, la elegancia y la persistencia en boca.

Son líderes en el single block. ¿Eso otorga una identidad propia?
Sí, es así. Luego de estudiar en detalle un viñedo y vinificar cada sector por separado, identificamos las manchas con mejor potencial. Muchas veces no siguen un patrón y las delimitamos degustando uvas en cada hilera. Los vinos de cada mancha son usados como componentes para el corte final, el que representará al viñedo. Con esto, hemos pasado de un concepto de single block a uno de blend de microterroirs en el mismo viñedo. Todo toma sentido cuando, por ejemplo, el malbec y el cabernet franc de Chañares Estate muestran una identidad compartida que habla del lugar. Lo mismo sucede con el malbec y el chardonnay de Zingaretti Estate. La personalidad del lugar sigue intacta y se expresa en la pureza de sus uvas.

En su portafolio destaca Bramare Vineyard Designate.
Es la línea que más satisfacción me da y en la que el viñedo lo es todo. En las degustaciones técnicas, Chañares destaca por sus aromas a hierbas de la zona, como el tomillo silvestre y la jarilla, en boca muestra gran estructura y persistencia; Zingaretti se percibe con aromas florales y una acidez elegante; Rebon resalta por la intensidad de fruta, concentración y balance; Marchiori muestra fruta roja madura y taninos sedosos; Touza entrega notas especiadas, pero cambia rápidamente a fruta negra, como los higos y las ciruelas, y en boca su equilibrio y estructura son destacables; por último, el chardonnay de Los Arbolitos, de aromas cítricos y florales, es de marcada frescura y final prolongado en boca. Todos son muy precisos, invitan a entender la complejidad de los valles mendocinos.

¿Cómo percibes el consumo de vino argentino, en especial el de Viña Cobos en el Perú?
Es un país con una cultura increíble, tienen una historia que se vive a flor de piel y se refleja en su gastronomía, inigualable en América. Esto tracciona la demanda de nuestros vinos y nos da la oportunidad de, humildemente, a través del maridaje, ayudar a potenciar la experiencia gastronómica.

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